LA CONSCIENCIA ECOSISTÉMICA
Wilde Iván Terbullino Diburga[1] - 2011
INTRODUCCIÓN
Para construir una consciencia más amplia, que nos permita integrar en nuestras percepciones, aspectos que comúnmente no están presentes como la consideración sobre distintos aspectos ambientales y sociales, es necesario reflexionar sobre aspectos de tipo transversal a toda profesión u ocupación como es el tema de la consciencia ecosistémica, la que nos permitirá contribuir a que se tomen mejores decisiones en los aspectos mencionados. Esta ampliación de nuestra percepción, nos permitirá desempeñarnos como ciudadanos más éticos, menos egocéntricos e integrados a la red social consciente de su rol como ser humano integrante de un planeta que no es indestructible. Este artículo de divulgación nos permitirá diferenciar entre consciencia ambiental y ecosistémica, aspectos sobre la percepción de los problemas ecosistémicos, la ética y nuestros compromisos con los ecosistemas, observar nuestro desempeño ciudadano y autoanalizar nuestros intereses.
LA CONSCIENCIA AMBIENTAL Y ECOSISTÉMICA La consciencia ambiental, definida como el sistema de vivencias, conocimientos y experiencias que el individuo utiliza activamente en su relación con el medio ambiente,[2] tiene varias dimensiones[3] La Cognitiva (grado de información y conocimiento sobre cuestiones relacionadas con el medio ambiente), la Afectiva (percepción del medio ambiente; creencias y sentimientos en materia medioambiental), la Conativa (disposición a adoptar criterios proambientales en la conducta, manifestando interés o predisposición a participar en actividades y aportar mejoras) y la Activa (realización de prácticas y comportamientos ambientalmente responsables, tanto individuales como colectivos, incluso en situaciones comprometidas o de presión). Estos niveles actúan de forma sinérgica y dependen del ámbito geográfico, social, económico, cultural o educativo en el cual el individuo se posiciona.
Comparto una percepción particular respecto a las posibles diferencias entre consciencia ambiental, ecologista y ecosistémica. La Consciencia ecosistémica, a diferencia de la ambiental (que considera al entorno como algo separado del hombre), o de la consciencia ecologista (que incentiva al activismo proteccionista), consistiría en integrar al hombre, su sistema político, social y cultural, como parte del sistema natural. En todo caso cualquiera que sean los términos que usemos, recordemos de integrar al hombre y sus sistemas mencionados.
LA PERCEPCIÓN DE LOS PROBLEMAS ECOSISTÉMICOS Nuestras percepciones (proceso activo para organizar e interpretar impresiones sensoriales con el fin de dar significado a su ambiente)[4], son parte de la dimensión cognitiva de la consciencia ecosistémica. Durante este proceso de construcción perceptual, ocurren algunos fenómenos, de los cuales mencionaremos los que se encuentran directamente relacionados con el tema en desarrollo:
El primer fenómeno en relación a la percepción de los problemas ecosistémicos, a los que estamos expuestos, se denomina la hipermetropía ambiental (Uzzell, 2000)[5]. Según este autor, “los problemas ambientales son percibidos como más graves cuanto menos alejados se encuentren del perceptor, y el sentido de responsabilidad se vuelve impotente ante problemas percibidos a nivel global”. Esto hace que los problemas nos preocupen pero no los consideremos dentro de nuestro círculo de influencia. El segundo fenómeno relacionado con la construcción de nuestra percepción es conocido como la Percepción selectiva, lo que hace que la gente interprete selectivamente lo que ve a partir de sus intereses, antecedentes, experiencia y actitudes. Los Estereotipos, son el tercer fenómeno perceptual. Estos juicios formados con respecto a alguien o algo, según el criterio de la percepción propia del grupo al cual esa persona pertenece, son también influyentes en nuestras decisiones, es el tercer fenómeno de la percepción. Por esto, no será lo mismo escuchar las opiniones de un poblador de Bagua a las de uno de Lima o de Florida (EEUU), respecto al progreso o desarrollo ambiental.
LA ÉTICA Y EL COMPROMISO CON LOS ECOSISTEMAS Un enfoque que busca el uso en la práctica sobre la Ética, la podemos encontrar en la definición de una integrante del parlamento Latinoamericano de Costa Rica. “La ética en la visión de sostenibilidad es un enfoque fundamental que trasciende banderas, ideologías, partidarismos, sectarismos o cualquier tipo de actitud o síntoma de grupo cerrado, es en realidad, un compromiso de trabajo humanístico, por la vida, de respeto al medio y la naturaleza. Es, si se quiere, una filosofía de convivencia con las más profundas raíces de permanencia civilizada con los congéneres y resto de especies que habitan este planeta, independientemente de las fronteras”[6].
En el Simposio sobre Ética y Desarrollo Sustentable[7], se planteó un manifiesto motivando la reconciliación entre la razón y la moral, de manera que los seres humanos alcancen un nuevo estadio de conciencia, autonomía y control sobre sus mundos de vida, responsables de sus actos hacia sí mismos, hacia los demás y hacia la naturaleza en la deliberación de lo justo y lo bueno.
LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Pasek de Pinto, Eva. (2004) propone un camino para lograr esta participación ciudadana. Responde al saber hacer por el ambiente. Ello supone, según debe enfatizarse la información y la observación de los hechos, si no que deben adaptarse estrategias en las cuales el ciudadano participe en la formulación de los problemas, en la verificación de las hipótesis, en el debate y en el contraste de opiniones para que así construya sus propios criterios de acción y pueda llevarlos a la práctica.
Este proceso de interacción conduciría al fortalecimiento de la autoconfianza en el grupo y en la comunidad a la que pertenece. Mediante este proceso participativo, se generaría la confianza recíproca y sobre todo el compromiso de autoridades y ciudadanos en velar los distintos aspectos involucrados en la satisfacción de necesidades y de el desarrollo en general.
LOS INTERESES Y LA MENTALIDAD Nuestras mentalidades en buena manera están determinadas por nuestros intereses. Observemos a cualquier comunidad, ejerciendo una forma de “actuación silenciosa”, en pro o en contra de algo o de alguien. Estos “intereses” son lo que generan en las personas, la “toma de posiciones”, ya sean ellas de carácter político, religioso, económico o institucional.
Analizando adecuadamente los “intereses” de las personas, pueden prevenirse y aún mas, modificarse, posiciones que resulten antagónicas a la totalidad de los habitantes de un municipio o ciudad, estableciendo y/o desarrollando soluciones acordes a las demandas de los individuos, que actúan como “disparador” de sus intereses individuales, que a su vez generan una “posición” ideológica, política o administrativa, cuyo resultado es menester visualizar adecuadamente como dirigentes políticos.
Los ciudadanos podríamos sentirnos que tenemos consciencia ecosistémica cuando hayamos incluido en las distintas dimensiones de nuestro comportamiento, aspectos como: A) La Visión holística, en la que integremos la cultura, al hombre, la naturaleza y la temporalidad. B) Enfoque científico de los aspectos sociales y naturales, C) Manejo de los intereses egoístas o particulares respecto a los sociales, D) Compromiso con actividades locales y pensando globalmente y E) Nos sintamos parte de un colectivo transformador de la realidad natural y social.
El reto urgente, consistiría en generar una consciencia ecosistémica social y política. Es decir que esté inmerso como parte de las culturas y no falte en los tomadores de decisiones y en aquellos que lo acompañan muy de cerca.
CONCLUSIONES
Consideramos que una consciencia ecosistémica, significa tener una visión integral y de influencia recíproca entre los aspectos ambientales, históricos, económicos, educativos, políticos y culturales, sobre todo en la toma de decisiones en la formulación y ejecución de proyectos de desarrollo integral.
Es necesario ser consciente de algunos fenómenos que ocurren en la construcción de nuestras percepciones, fenómenos como la hipermetropía ambiental, la percepción selectiva o los estereotipos, podrían distorsionar esta construcción y por ende nuestras decisiones.
La participación ciudadana, acompañada de compromisos éticos respecto al desarrollo integral, es un mecanismo político educativo que garantizaría la su sostenibilidad.
La intención de escribir este artículo no es formar individuos conscientes de los ecosistemas, ni de hacer eco de aquellos intelectuales que repitan sobre los inminentes peligros que traen las consecuencias del uso indiscriminado de los recursos por parte de algunas transnacionales segadas por la ambición desmedida, sino está orientado a promover la acción, con aspectos que van más allá de lo cognitivo o personal; quiero motivar hacia el cuidado de los ecosistemas de modo colectivo e integrando los otros sistemas humanos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
· Gomera, A. La conciencia ambiental como herramienta para la educación ambiental: conclusiones y reflexiones de un estudio en el ámbito universitario. 2008.
· Ocamp, M. Ética y sostenibilidad. Costa Rica. 1997.
· Moyano A, Jiménez, R. Definición y medición de la conciencia ambiental. Revista Internacional de Sociología, Vol 68, No 3. 2010.
· Pasek de Pinto E. Hacia una conciencia ambienta. Universidad de los Andes Venezuela, Educere, enero-marzo, vol. 8, número 024; 2004. pp. 34-40.
· Serna, A. El derecho a un ambiente sano y la pedagogía ambiental. Universidad de San Buenaventura. Seccional Medellín. - Medellin-Colombia V. 7 N 2 PP. 199-385 July – December. 2007.
· Larousse. Gran diccionario de Psicología. Ediciones del Prado, Francia. 1992.
[1] Psicólogo (UNMSM), Egresado de la maestría en gestión de proyectos (UNCP), catedrácitco UCCI- Perú
[2] Febles, 2004 en Alea, 2006 citados por Gomera, A. (2008).
[3] Chuliá, 1995, en Moyano y Jiménez, 2010
[4] Gran diccionario de Psicología (1992) Ediciones del Prado – Larousse edición Francia
[5] Gomera, A. (2008)
[7] Celebrado en Bogotá en mayo del año 2002
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